Secuencia narrativa
1. La mujer se encuentra con el hombre en un bar de mala muerte. La esposa del hombre acaba de morir de un cáncer implacable. La mujer estaba embarazada de su novio de toda la vida, que la abandonó al saber que estaba encinta. Ella deseaba vivamente tener a su bebé, pero éste acaba de morir.
2. Aunque no se conocen, la mujer percibe que el hombre también está triste y se sienta a su lado. El ambiente se pone un poco tenso, y el silencio reina por unos minutos. Luego ambos sacan a flote sus penas, descubriendo que la muerte se ha ensañando con ambos, siendo la causante de sus desgracias.
3. La disertación continúa al calor de unos tragos. El hombre sólo llora y se queja, mientras la mujer habla acerca de lo mucho que quería a su hijo aún no nacido. Ella dice que no logra entender cómo puede ser que antes de nacer ya la muerte haya acabado con una vida.
4. De repente, comienza a hablar del día de su nacimiento. El hombre la mira entre admirado, sorprendido y expectante. La mujer ha comenzado a narrar el día de su nacimiento como si lo tuviera grabado fotográficamente en su memoria.
5. Ella le dice que la vida y la muerte son tan dependientes entre sí, que ni siquiera nos enteramos de cuándo comienza una y cuándo termina la otra. Nacemos sin saberlo, y seguramente no morimos sabiéndolo, o por lo menos sin entender del todo lo que pasa.
6. A continuación, narra cómo se ve a sí misma saliendo del vientre de su madre, después de haber estado esos nueve meses sumida en la más cálida y tranquila oscuridad. Ella se sentía mal de que la hubieran sacado de aquel cómodo refugio. Y por eso lloraba como si de ello dependiera su vida recién comenzada hace nueve meses.
7. Después de haber sido limpiada la sangre de su pequeño cuerpo, tanta como la que brotaría de un recién asesinado, ella es entregada a su madre, quien la acoge con todo el cariño. Sin embargo, la niña aún no entiende que ella es quien la concibió. Todo para ella es nuevo. Como lo será el día en que muera y este mundo, su mundo, que en aquel entonces era desconocido, deje de existir.
8. El hombre, aún bastante aturdido, decide que no puede soportar más. Secándose las lágrimas, se pone de pie y sale del bar. Ni siquiera le preguntó el nombre. Eran, son y seguirán siendo unos desconocidos. Como lo es el nuevo mundo en que ahora están su esposa y el hijo de aquella mujer. Como lo son esta vida y la otra para los recién nacidos y los recién difuntos.
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