En la guillotina
A lo lejos se oía la voz del Juez leyendo el veredicto: “Por decisión unánime del pueblo y sus representantes, declaramos a N. culpable de asesinato múltiple y rebelión, y lo condenamos a…” Mientras tanto, el acusado, con cara impávida y fría, miraba al horizonte, demostrando ningún interés por la sentencia que leía el Juez. -¿Cuánto tiempo llevas haciendo esto? Le preguntó el acusado a su verdugo, quien a su lado esperaba el final de la lectura de la sentencia. - Desde que tengo memoria me dedico a este oficio, nunca he ejercido ninguno otro. - Ya veo, ¿Y por qué lo haces? ¿Qué te motiva a hacerlo? -No tengo ninguna otra motivación que conseguir el sustento para mi esposa y mis dos pequeños hijos. -Es curioso, pero la razón por la cual estoy aquí, atado de manos y pies, es la misma por la cual tú estás a punto de dejar caer esa cuchilla. - ¿Qué quieres decir? Preguntó el verdugo. -Que tú estás haciendo exactamente lo mismo que hice yo, pero mientras a mí me pagan qu...